Telemedicina, cómo se imaginaba en 1925

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La década de 1920 fue increíble para el avance de las telecomunicaciones. La radio fue finalmente adoptada como un medio de masas, y la televisión daba sus primeros pasos. En esos años se vislumbraban grandes cambios, que un pionero, Hugo Gernsback imaginó como pocos. Fundador de la revista Modern Electronics (1908) y después de Electrical Experimenter (1913), escribió un artículo en 1925 que combinaba su fascinación por las comunicaciones radioeléctricas en el que presentaba el diseño de un dispositivo futurista para el año 1975 que aún hoy no vemos.

Ese dispositivo, al que bautizó como “teledactyl”, permitiría a un médico no sólo ver a sus pacientes en una pantalla, sino también poder tocarlos con unos finos brazos robóticos. Básicamente predijo la telemedicina, con un ingrediente adicional: interfaces hápticos.

Un extracto del número de Febrero de 1925 de Science and Invention:

El Teledactyl (Tele, lejos; Dactyl, dedo — del griego) es un instrumento del futuro que nos permitirá “sentir a distancia”. Esta idea no es en modo alguno imposible, ya que el instrumento puede construirse con los medios disponibles hoy en día. Se trata simplemente del teleautógrafo, llevado al mundo de la radio, con algunas modificaciones. El doctor del futuro será capaz de sentir a sus pacientes a distancias. El médico manipulará los controles, que seguirán sus movimientos en la habitación del paciente de la misma forma. El médico verá lo que sucede en la habitación gracias a una pantalla de televisión.

De forma audaz el teledactyl estaba pensado no sólo para manipular el instrumento distante, sino también para presentar resistencia física al movimiento (tal como las interfaces hápticas):

Vemos al doctor del futuro trabajando, sintiendo el brazo del paciente remoto. Cada movimiento que realiza el médico con los controles, es duplicado vía radio a distancia. Cuando el teledactyl sobre el paciente se encuentra resistencia, los controles del médico se encuentran también con la misma resistencia. Los controles [junto al paciente] son sensibles al sonido y al calor, factores importantes para el diagnóstico.

Y una frase épica:

Dentro de 50 años, los ocupados médicos no podrán ver a sus pacientes como lo hacen hoy. Se requiere mucho tiempo y sólo puede ver a un número limitado cada día. Los servicios de un médico son tan importantes que nunca debería abandonar su despacho. Sin embargo, los pacientes tampoco pueden siempre ir a donde se encuentra su médico. Aquí es donde intervienen el teledactyl y la diagnosis usando comunicaciones por radio.

Es una frase interesante porque ese razonamiento sigue siendo hoy el caballo de batalla alrededor de la telemedicina. Y eso sin incluir otra funcionalidad que tenía pensada para su teledactyl: la firma digital

 

Artículo completo: Smithsonianmag

One Response to “Telemedicina, cómo se imaginaba en 1925”

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