El gobierno británico se ha gastado 4.400 millones de libras (unos 5.000 millones de euros) en su sistema NIC (National Identity Card, el DNI a la inglesa). Las tarjetas incluyen información biomética como información sobre el rosto o huellas dactilares. Pero se les ha olvidado un detalle. No han tenido en cuenta que estas tarjetas no sirven para nada sin un aparato para leerlas, también llamado Lector de tarjetas. Es como comprarse una cámara digital y no tener un PC donde ver las fotos. Así que no han incluido los lectores en el presupuesto, cuando los primeros beneficiados iban a ser funcionarios públicos.
Según el gobierno de su graciosa majestad, ellos no van a tormar medidas a este respecto: será una decisión futura de los fabricantes de dichos dispositivos y las organizaciones responsables.

Fuente: DaylyTech y Crunchgear
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