Los productos dopantes quedaron atrás, ahora lo que se lleva es una forma más inteligente, aunque más elaborada de mejorar el rendimiento físico. O eso es lo que han pensado investigadores del Commonwealth Science and Industrial Research Organization (CSIRO). La práctica de un deporte tiene una gran parte de coordinación y armonía en los movimientos. Para aprender el movimiento correcto, el brazalete de tela que cubre desde los nudillos al codo del deportista (en la foto), contiene varios sensores, conectados a la propia tela. Estos sensores miden la velocidad, aceleración, y posición del brazo. Cuando el movimiento de lanzar el balón se realiza de forma correcta, suena una melodía. Además, la información recogida se transmite de forma inalámbrica a un PC, para monitorización y análisis en tiempo real.

Fuente: technologyreview